15.1.11

Creo que debería plantearme hacer una lista de las cosas que creo que son “el todo”. Tengo días de romántica empedernida en los que creo que el amor lo es todo, otros días de formación profesional en los que creo que la comunicación y las relaciones lo son todo, y otros trascendentales como hoy en los que creo que el tiempo lo es todo.
Lo cierto es que los tres “todos” me gustan casi que por igual, así que al igual que es hora de que empiece a hacer una lista, es hora de que empiece a dedicarle un ratito a cada uno de ellos y les haga una especie de “oda al todo”.
Hoy le toca a el tiempo, ese que los exámenes no me dejan, ese que quiero que pase rápido, ese que quiero que se pare, ese que me entristece, me alegra, me hiere, me cura, me madura, me inmadura, me cansa, me encanta, me estresa, me relaja, ese que me olvida, te olvida, nos olvida, me recuerda, te recuerda, nos recuerda; pero sobretodo ese que me mata, ese que me revive. Te quiero tiempo.