2.1.13


La realidad más evidente es la de que las cosas han cambiado, todos lo hemos hecho, cada uno a su manera, cada uno a su tiempo y todos a destiempo.
    Odio pensar en que nunca volveremos a ser lo que éramos, que ahora todo es raro, todo es diferente, todos lo sabemos y ninguno lo evitamos. Odio hasta saber que lo intenté y que pronto o quizá tarde me di por vencida.  Odio saber que las promesas que nos hicimos más de una vez no se cumplirán; igual que no lo harán todos esos planes, esos proyectos de futuro, ni las fiestas, ni los viajes, ni el compartir piso, ni el ver crecer a nuestros hijos, ni siquiera el vernos crecer a nosotros.