Me siento idiota por muchas cosas, pero sin duda alguna la madre de las idioteces se llama plan. Ahí sí que me siento idiota de verdad, cuando me pongo a pensar en como creía que iban a ser las cosas y como son realmente. Eso sí, paso de idiota a gilipollas en menos de un segundo, cuando vuelvo a planear o soñar como estaré dentro de un día, mes, año…