Lo peor de tener una terrible pesadilla no es la misma en sí, es el despertar, cuando te das cuenta de que no era todo un juego de tu subconsciente, cuando a duras penas abres los ojos y al echar un vistazo a tu día ves que efectivamente Fito no se equivocaba y todos los castillos son de arena, ves como tus sueños los consiguen otros; ves en lo difícil lo imposible; te ves a ti sin saber qué hacer, a donde ir, como disimular, como convencerte. Y lo malo no termina ahí, lo peor empieza cuando miras y al mirar hacia delante no ves nada.