El problema de sacar esa maldad que creías no tener, de herir sin importar como, de estar hasta los topes de rabia e incomprensión, de ser una desesperada que cuenta los días soñando que todo el infierno termine para empezar otra vida, el problema de todos estos problemas es que llegas al punto en el que no sabes quién eres, ni sabes si aquella inocente que fuiste una vez de veras existió; y eso si que es un problema.
Como bien dice Neruda “Sucede que me canso de ser hombre.”
Y sucede también que con esta gente o aplastas o te aplastan.